Articulo del diario digital La Prensa de Lima
(Fuente: Deutsche Welle ) 
¿ Donde quedarón las protestas de Brasil 2014?
Hace un año que empezaron las manifestaciones masivas en Brasil contra la celebración del mundial de fútbol.
El pasado viernes, un número mucho más reducido de gente se reunía
enfrente del estadio Itaquerão, en Sao Paulo, para celebrar el
aniversario al mismo tiempo que, dentro del estadio, Uruguay e
Inglaterra luchaban por la victoria.
“El mundial no beneficia el interés de la
población, sino el de organizaciones privadas como la FIFA”, dice Victor
Khaled, activista del movimiento brasileño por un transporte público gratuito
“Movimento Passe Livre”. Desde hace un año, este colectivo organiza
manifestaciones contra la subida de precios del transporte público en
Sao Paulo, y originó con ello la ola de protestas por todo Brasil.
Pero aunque en 2013 millones de personas salieron a la calle para mostrar su rechazo por los carísimos estadios
y los precios del transporte público, hoy casi todas ellas tienen los
ojos fijos en sus pantallas: los partidos del mundial los tienen
embelesados. Cada vez son menos las personas que salen a manifestarse y
la mayoría de ellas tienen miedo de la violencia y los disturbios.
“Yo mismo confieso mi temor en las
manifestaciones, y me preparo concienzudamente para ellas”, dice Rafael
Portella, de la sociedad en contra del Mundial “Comitê Popular da Copa”.
Cada vez son más los que se distancian de este movimiento con el
argumento de que, a pesar de estar a favor de las protestas, no están a
favor del vandalismo, según Portella.
La calma después de la tormenta.
El apoyo a las críticas contra el mundial y
las protestas ha bajado muchísimo entre la población brasileña.
Encuestas del instituto de estadística brasileño Datafolha de 2013
mostraban que el 81 por ciento de los ciudadanos
estaban de acuerdo con las críticas. En febrero de este año, esta cifra
se rebajó al 52. En este mismo período, la tasa de rechazo a este
movimiento subió del 15 al 42 por ciento.
Aún cuando muchos brasileños ya ven las protestas como una mera plataforma de una minoría radical,
es cierto que sus acciones han traído a la luz una situación delicada.
“Las protestas han atraído la atención de los brasileños hacia la
corrupción, la inflación y el mínimo crecimiento económico”, informaba
recientemente el diario brasileño “Folha de São Paulo”.
Una verdad incómoda.
Según este periódico, gracias a este
movimiento de rechazo la sociedad ha expresado su descontento con los
servicios públicos, puesto que a pesar de los altos impuestos, el Estado
no cubre las necesidades básicas de los ciudadanos de sanidad, educación, seguridad, suministro de agua y transporte público.
Por ello, los seguidores de “Movimento Passe Livre” ven en las protestas un desarrollo positivo.
“Los efectos se están haciendo notar”, dice el activista Victor Khaled.
“En 100 ciudades brasileñas, por ejemplo, se ha dado marcha atrás a la
subida de precios del transporte público, entre ellas Río de Janeiro y
Sao Paulo”.
Aún así, los triunfos se han visto
ensombrecidos por la violencia. La muerte del camarógrafo Santiago
Andrade a causa de un explosivo lanzado por manifestantes dio un giro
trágico al desarrollo de las protestas. El reportero de DW Philipp Barth
también resultó herido a manos de la policía militar.
Para el experto en opinión pública Valeriano Costa, de la Universidad de Campinas, la creciente radicalización y escalada de la violencia
en las protestas indica el fin del movimiento de protesta. Para él, las
demandas de reformas han tomado un cariz muy generalista a causa de la
heterogeneidad de los grupos que participan en las manifestaciones, “y
carecen de contenido”.
(Fuente: Deutsche Welle )
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada